Generalidades sobre un plan de desarrollo
Humberto Sotomayor
Un plan de desarrollo debe hace cálculos para establecer el número de médicos por región, ciudad y hospital, desglosando las especialidades y subespecialidades. El país no resuelve el problema con números gruesos que digan, por ejemplo, que tenemos 600 médicos por habitante, si de ellos la mayoría tiene poca capacitación y además están de paso por el país. Hay subespecialidades, como la geriatría, que necesita al menos 300 médicos y tiene menos de 30; si queremos resolver el problema en 10 o 15 años, es necesario planificar dónde se van a formar y desde donde van a provenir los profesionales para que vuelvan a sus lugares de origen, de lo contrario se perpetúa la concentración en la capital y las 4 o 5 ciudades grandes.
Un plan de desarrollo debe contemplar el número de hospitales que se necesita y dónde. El grado de complejidad, el equipamiento, los otros profesionales y personal auxiliar.
Los centros formadores dependientes de las universidades deben estar distribuidos por las regiones. Las escuelas formadoras de profesionales, en particular, las de medicina deben estar sujetas a normativas rigurosas.
Los principios éticos
Goic hace referencia a qué es un buen médico. Evidentemente hay criterios técnicos y éticos. Un plan de desarrollo estratégico debe tener en cuenta los principios éticos. Queremos tener médicos que dominen la técnica pero que tengan principios sólidos.
El tema de las remuneraciones
La planificación estratégica debe tomar en cuenta de modo muy profundo que las remuneraciones de los médicos deben ser armónicas con el resto de la sociedad. Que el principio que se aplica en la actualidad de que el sistema público puede pagar sueldos exiguos porque el médico sale a ganarse la vida después de hacer el trabajo público es un error muy grave que degrada el sistema público y la moral de los profesionales. Un sistema de remuneraciones adecuado debe permitir ganarse la vida con un horario humanizado y de ninguna manera puede estar por debajo de otros profesionales como lo es actualmente. Las bajas remuneraciones conspiran contra la calidad de la atención y estimula la migración hacia el sistema privado que ofrece buenos incentivos económicos pero no profesionales en la mayoría de las veces. La mejor clínica de Chile no tiene el nivel de los hospitales públicos, salvo en aspectos puntuales.
Chile necesita un plan de desarrollo estratégico de la medicina a un plazo de unos 15 años. Debemos preguntarnos ¿qué medicina queremos para el futuro? La respuesta la debemos dar nosotros mismos.